Salud, 4–6 años — 20 temas · MyLeoNes™ Kuks
20 temas de salud escritos para 4–6 años — no es un texto de mayores simplificado. En orden de enseñanza, cada uno una baraja de cinco cartas.
Salud · 4–6 años
Las manos limpias frenan el viaje de los microbios
Lavarse las manos con agua y jabón quita muchos microbios antes de que lleguen a la comida, la boca u otras personas. Es especialmente útil después de ir al baño, jugar fuera y antes de comer.
Cepillarse limpia los dientes
Los dientes nos ayudan a morder y masticar, pero la comida puede dejar una capa pegajosa. Cepillarse con pasta de dientes quita gran parte de ella y ayuda a proteger los dientes de las caries.
La comida y el agua dan al cuerpo lo que necesita
Nuestro cuerpo necesita agua y distintos tipos de alimentos para moverse, crecer, pensar y repararse. Ningún alimento hace todos los trabajos, así que importa más variar que elegir un alimento “perfecto”.
Dormir ayuda al cuerpo y al cerebro
Durante el sueño, el cuerpo descansa, crece y se repara, mientras el cerebro organiza y guarda parte de lo que hemos vivido. Una hora habitual para acostarse ayuda a despertarse preparado para el día siguiente.
Mover el cuerpo lo mantiene fuerte
Correr, saltar, bailar y caminar hacen trabajar el corazón, los músculos y los huesos. El cuerpo necesita juego activo y también descanso.
El casco protege la cabeza
El casco es un equipo de seguridad para montar en bici y practicar algunas actividades. No evita todas las lesiones, pero puede amortiguar un golpe en la cabeza.
Proteger la piel del exceso de sol
La luz del sol nos ayuda a ver y a estar al aire libre, pero demasiada puede dañar la piel y los ojos. La sombra, la ropa, un sombrero y la crema solar ayudan a reducir ese daño.
Avisa a un adulto si te encuentras mal
El dolor, la fiebre, la dificultad para respirar y sentirse muy débil son mensajes del cuerpo. Un adulto de confianza puede escuchar, comprobar qué ocurre y buscar la ayuda adecuada.
Taparse al toser y estornudar
La tos y los estornudos pueden lanzar gotitas muy pequeñas al aire. Taparlos ayuda a mantener esas gotitas lejos de otras personas.
Las medicinas necesitan a un adulto
Una medicina puede ayudar cuando la persona adecuada da la cantidad adecuada. No es un caramelo ni un juguete, aunque tenga un color llamativo o buen sabor.
Los límites del cuerpo y los toques seguros
Cada persona decide sobre su propio cuerpo. Los niños pueden nombrar las partes del cuerpo, decir que paren y contárselo a un adulto de confianza si un toque resulta extraño o confuso.
Escuchar las señales del baño
El cuerpo da señales cuando necesita hacer pis o caca. Ir a tiempo, limpiarse y tirar de la cadena ayuda a estar cómodo y mantiene limpios los espacios compartidos.
Los sentimientos pueden cambiar cómo se siente el cuerpo
Los niños notan que la preocupación, el enfado, la tristeza y la alegría pueden producir señales en el cuerpo. Nombrar lo que sienten y hacer algo para calmarse puede ayudar.
Los sonidos muy fuertes pueden dañar los oídos
Los oídos nos ayudan a oír, pero los sonidos muy fuertes pueden dañarlos, sobre todo si duran mucho tiempo. Los niños aprenden a alejarse, bajar el volumen o usar protección para los oídos.
Mantener el cuerpo a una temperatura segura
El cuerpo funciona mejor cuando no está demasiado caliente ni demasiado frío. Los niños aprenden a notar las señales del cuerpo y a buscar ropa, sombra o calor con ayuda de un adulto.
Preguntar antes de tocar cosas desconocidas
Algunas cosas pueden quemar, cortar, envenenar o hacer daño aunque parezcan normales. El niño aprende a parar, alejarse y preguntar a un adulto de confianza antes de tocar o probar algo desconocido.
Los cortes pequeños necesitan cuidados
Un rasguño pequeño normalmente puede cuidarse con seguridad con ayuda de un adulto. Limpiarlo y cubrirlo ayuda a mantener lejos la suciedad y los microbios mientras la piel se repara.
Las vacunas ayudan al cuerpo a reconocer microbios
Una vacuna permite que las defensas del cuerpo practiquen de forma segura antes de que llegue un microbio peligroso. Por eso una enfermera o un médico pueden poner una pequeña inyección, con un adulto cerca para ayudar.
El humo no es seguro para respirar
Respirar humo puede irritar la nariz, la garganta y los pulmones. Un niño puede alejarse, buscar aire fresco y avisar a un adulto cuando hay humo cerca.
Las revisiones ayudan a detectar cambios
Un médico o una enfermera pueden comprobar cómo crece un niño, cómo oye, ve y se mueve. Una revisión puede detectar pronto un cambio, incluso cuando el niño no se siente enfermo.
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