Los sentimientos pueden cambiar cómo se siente el cuerpo — Salud, 4–6 años
Los niños notan que la preocupación, el enfado, la tristeza y la alegría pueden producir señales en el cuerpo. Nombrar lo que sienten y hacer algo para calmarse puede ayudar.
Los sentimientos dan pistas en el cuerpo
Un sentimiento es algo que ocurre dentro de nosotros, y el cuerpo puede dar una pista. La preocupación puede apretar la barriga, el enfado puede cerrar las manos y la alegría puede traer una sonrisa o ganas de moverse. Estas pistas no significan que haya algo malo en nosotros.
¿Por qué fijarse en las pistas?
Los sentimientos pueden aparecer antes de saber cómo se llaman, y uno muy fuerte puede dificultar elegir qué hacer. Notar la barriga apretada o la cara caliente nos da un momento para parar, nombrar lo que sentimos y pedir ayuda si hace falta. Así evitamos reaccionar antes de entendernos.
Un sentimiento, paso a paso
La torre de Leo se cae y siente la cara caliente. Primero, deja de empujar los bloques. Después dice: «Estoy enfadado» y hace tres respiraciones lentas mientras un adulto permanece cerca. Luego pide construir otra vez. El enfado no desapareció enseguida, pero su cuerpo se calmó y pudo elegir una acción segura.
El sentimiento no es la acción
Un error común es pensar: «Estoy enfadado, así que tengo que pegar» o «Tengo miedo, así que tengo que escapar». Parece razonable porque los sentimientos fuertes preparan el cuerpo para actuar. Pero un sentimiento es un mensaje, no una orden: podemos parar, alejarnos con seguridad, usar palabras o buscar a un adulto de confianza.
Una herramienta para cada día
Esto ayuda cuando termina un juego, cambian los planes, alguien dice que no o un lugar nuevo parece extraño. El niño puede decir: «Tengo la barriga apretada; quizá estoy preocupado», respirar despacio o contárselo a un adulto de confianza. Los adultos pueden escuchar sin reírse y ayudar a encontrar el siguiente paso seguro.
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