Los límites del cuerpo y los toques seguros — Salud, 4–6 años
Cada persona decide sobre su propio cuerpo. Los niños pueden nombrar las partes del cuerpo, decir que paren y contárselo a un adulto de confianza si un toque resulta extraño o confuso.
Tu cuerpo es tuyo
Tu cuerpo es tuyo, y el cuerpo de los demás les pertenece. Puedes decir «para» o alejarte de un toque, aunque conozcas a la persona. Las partes privadas son las que cubre la ropa interior; nadie debe pedir verlas o tocarlas salvo para cuidarte, con ayuda de un adulto.
Por qué te protege
Los niños necesitan ayuda para lavarse, vestirse o cuidar de su salud, pero deben entender qué ocurre y quién les ayuda. Conocer sus límites facilita notar cuándo algo no parece seguro. Contárselo a un adulto de confianza trae ayuda; el niño nunca tiene la culpa de la decisión de otra persona.
Qué decir
Durante un juego, Ana no quiere cosquillas. Primero, se aparta y dice: «Para, no me gusta». Después, va con un adulto de confianza y explica lo ocurrido. El adulto escucha, la ayuda a sentirse segura y se asegura de que el juego termine.
Ser educado no es la regla
Un niño puede quedarse callado porque una persona mayor dice «no seas maleducado», o porque el toque se presenta como una broma. Es comprensible: enseñamos a los niños a ser educados. Pero sentirse seguro importa más que complacer a alguien, y un adulto de confianza debe saber si un toque preocupa.
En la vida diaria
Esto ayuda cuando alguien quiere dar un abrazo, al cambiarse de ropa, en el médico o mientras se juega. Un niño puede decir sí, no o ahora no, y la respuesta puede cambiar. Si un adulto no escucha, hay que contárselo a otro adulto de confianza hasta recibir ayuda.
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