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Avisa a un adulto si te encuentras mal — Salud, 4–6 años

El dolor, la fiebre, la dificultad para respirar y sentirse muy débil son mensajes del cuerpo. Un adulto de confianza puede escuchar, comprobar qué ocurre y buscar la ayuda adecuada.

El cuerpo puede dar señales

El cuerpo da pistas sobre cómo se encuentra. El dolor de garganta, el dolor de barriga, la frente caliente o sentirse muy débil pueden indicar que necesitas cuidados. No tienes que descubrir tú solo qué ocurre: cuenta lo que sientes a un adulto de confianza.

Por qué ayuda avisar

Los niños pequeños no pueden ver todo lo que ocurre dentro de su cuerpo ni elegir solos cuidados médicos de forma segura. Avisar a un adulto resuelve ese problema: puede hacer preguntas, medir la temperatura y decidir si hay que descansar, llamar a alguien o buscar ayuda médica. Hablar es cuidarse.

Explicar qué pasa

Sam le dice a su profesora: «Me duele la barriga en el lado derecho y empezó después del desayuno». También dice que tiene calor y pide ayuda. La profesora llama a un adulto de confianza, que mide 38 °C y sigue las indicaciones de salud de la familia. Sam no toma medicinas solo.

Ser valiente no es esconder el dolor

Un niño puede esconder un dolor porque no quiere dejar de jugar ni preocupar a un adulto. Es comprensible sentirse así, pero los adultos necesitan saberlo para ayudar. Puedes decir dónde duele, cuándo empezó y qué lo mejora o empeora; avisar no es montar un drama.

Usar esta habilidad cada día

Avisa a un adulto de confianza en casa, en la escuela o en el parque si te encuentras mal, te haces daño o notas algo que te preocupa. Esto incluye una caída fuerte, dificultad para respirar o un dolor que no desaparece. El adulto puede pedirte que te sientes, bebas agua o buscar ayuda médica; tu tarea es explicar bien lo que ocurre.

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