Dormir ayuda al cuerpo y al cerebro — Salud, 4–6 años
Durante el sueño, el cuerpo descansa, crece y se repara, mientras el cerebro organiza y guarda parte de lo que hemos vivido. Una hora habitual para acostarse ayuda a despertarse preparado para el día siguiente.
Qué hace el sueño
Dormir no es simplemente no hacer nada. Mientras dormimos, el cuerpo aprovecha la calma para descansar y repararse, y el cerebro trabaja con los recuerdos y sentimientos del día. Después de dormir lo suficiente, a muchos niños les resulta más fácil jugar, escuchar, aprender y manejar emociones intensas.
¿Por qué tener una hora para acostarse?
El problema es que el cuerpo puede cansarse demasiado cuando permanece despierto mucho tiempo. Entonces puede ser más difícil pensar con claridad, disfrutar del juego o mantener la calma, aunque el niño quiera seguir. Una rutina conocida antes de dormir indica al cuerpo que es hora de bajar el ritmo y dormir.
Prepararse para dormir
A las siete, Sam guarda los juguetes y se lava. Se pone el pijama, se cepilla los dientes y elige un cuento corto. La habitación se vuelve más silenciosa y oscura, y después se acuesta y da las buenas noches. Repetir estos pasos la mayoría de las noches ayuda al cuerpo a reconocer la hora de dormir.
No tengo sueño, así que no necesito dormir
Un error comprensible es creer que no tener sueño significa que el cuerpo está completamente descansado. La emoción, las pantallas, el ruido o un juego tardío pueden ocultar el cansancio durante un rato. El cuerpo sigue necesitando oportunidades regulares para dormir, aunque apetezca más seguir jugando.
El sueño en la vida diaria
Dormir ayuda en cosas cotidianas como trepar, dibujar, escuchar un cuento y jugar con otros. Según el día, un niño puede necesitar una siesta, acostarse antes o descansar tranquilamente. Si los problemas de sueño se repiten, un adulto de confianza puede escuchar y pedir consejo a un profesional de la salud.
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