El humo no es seguro para respirar — Salud, 4–6 años
Respirar humo puede irritar la nariz, la garganta y los pulmones. Un niño puede alejarse, buscar aire fresco y avisar a un adulto cuando hay humo cerca.
Humo en el aire
El humo está formado por partículas diminutas y gases de algo que está ardiendo. Cuando lo respiramos, esas partículas pueden entrar en las vías respiratorias que llevan el aire a los pulmones. El humo puede hacer llorar a los ojos, provocar tos o dificultar la respiración.
Por qué nos alejamos
Las personas descubrieron que el humo habitual irrita las vías respiratorias y puede hacer enfermar a algunas personas. Alejarse da a los pulmones aire más limpio y ayuda al cuerpo a recuperarse de la irritación. El humo de un incendio también puede indicar peligro, así que un adulto debe enterarse enseguida.
Humo cerca de la barbacoa
En un picnic, una ráfaga lleva el humo de la barbacoa hacia Ana. Primero, ella no se queda dentro de la nube de humo ni juega cerca del fuego. Camina con su adulto hasta un lugar con el aire más limpio y dice que le escuecen los ojos. El adulto comprueba que respira bien y aleja al grupo si hace falta.
El error comprensible
Un niño puede pensar que el humo es seguro si huele a fuego acogedor o sale de una vela. Parece lógico porque el fuego es pequeño y el olor resulta familiar. Pero el humo sigue siendo humo, aunque haya poco; por eso no conviene respirarlo a propósito y hay que avisar a un adulto.
Dónde ayuda esto
Esto ayuda cerca de barbacoas, chimeneas, velas, tráfico y hogueras. También importa si sale humo de una cocina o de un edificio. Si hay mucho humo o un incendio, sal con un adulto y sigue las instrucciones locales de seguridad; nunca te escondas para investigar.
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