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Mantener el cuerpo a una temperatura segura — Salud, 4–6 años

El cuerpo funciona mejor cuando no está demasiado caliente ni demasiado frío. Los niños aprenden a notar las señales del cuerpo y a buscar ropa, sombra o calor con ayuda de un adulto.

Una temperatura cómoda ayuda

El cuerpo mantiene estable su temperatura interior aunque cambie el aire. Podemos notar las manos frías, temblar, tener la cara caliente, sudar o cansarnos cuando necesitamos más calor o menos. La ropa, la sombra, el aire caliente y las bebidas frescas pueden ayudar según el lugar y el tiempo.

¿Por qué cambiar las condiciones?

El problema es que demasiado calor o frío puede hacer que el cuerpo trabaje más de lo necesario. Un niño que sigue jugando con un abrigo caliente puede sobrecalentarse; uno que permanece con ropa mojada puede enfriarse demasiado. Notar las señales pronto permite cambiar con seguridad y pedir ayuda a un adulto.

Después de jugar fuera

Sofía juega fuera con un jersey grueso en un día caluroso. Primero, nota la cara caliente y el jersey se humedece con el sudor. Deja de correr y se lo dice a un adulto. Después va a la sombra, se quita la capa de más y bebe unos sorbos de agua. Solo vuelve a jugar cuando se siente cómoda.

No esperes hasta que duela

Es comprensible ignorar el frío o el calor porque el juego es emocionante, o pensar que sudar significa quitarse siempre toda la ropa. Los cuerpos y el tiempo cambian, así que una opción no sirve para cada momento. Fíjate en las señales, cambia una cosa con seguridad y avisa a un adulto si te sientes débil, mareado, muy frío o muy caliente.

Con el tiempo y en lugares calurosos

Esta idea ayuda en la playa, con nieve, al jugar fuera, durante viajes y en un coche o una habitación calurosa. Los niños pueden ponerse o quitarse una capa, buscar sombra o calor y contar a un adulto lo que notan. Nunca deben quedarse esperando dentro de un coche aparcado, aunque al principio parezca cómodo.

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