Los sonidos muy fuertes pueden dañar los oídos — Salud, 4–6 años
Los oídos nos ayudan a oír, pero los sonidos muy fuertes pueden dañarlos, sobre todo si duran mucho tiempo. Los niños aprenden a alejarse, bajar el volumen o usar protección para los oídos.
Da a tus oídos un sonido seguro
Nuestros oídos son partes delicadas que recogen sonidos para que oigamos voces, música y alarmas. Un sonido muy fuerte puede doler, hacer que los oídos zumben o volver menos clara la audición. Cuanto más cerca estemos y más dure, más cuidado necesitamos.
¿Por qué proteger el oído?
El problema es que los oídos no siempre muestran enseguida que han sufrido. Una fiesta, un taladro o unos fuegos artificiales pueden parecer divertidos, pero los sonidos fuertes repetidos pueden dejar zumbidos o dificultar la audición. Alejarse, descansar en silencio y bajar el volumen ayuda a que los oídos se recuperen.
En los fuegos artificiales
Un fuego artificial estalla cerca de Ana y el sonido le duele. Primero dice a su adulto: «Está demasiado fuerte». Después se alejan y Ana se pone unos protectores auditivos de su tamaño. Tras un descanso en silencio, ya no le duelen los oídos. No necesitó gritar para tapar el sonido: funcionaron la distancia y la protección.
Fuerte no siempre significa divertido
Es comprensible quedarse cerca porque un sonido fuerte parece emocionante o porque todos los demás se quedan. También se puede pensar que taparse los oídos un momento hace segura cualquier distancia. Pero el dolor, los zumbidos o tener que gritar para oírse son señales de aviso. Aléjate, baja el sonido y avisa a un adulto.
Proteger los oídos en lugares reales
Esto importa en fuegos artificiales, conciertos, partidos, obras ruidosas y al usar auriculares. El niño puede escoger un lugar más tranquilo, bajar el volumen, descansar o pedir a un adulto protectores auditivos. Si los oídos duelen o siguen zumbando después de un sonido fuerte, debe contárselo a un adulto.
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