Preguntar antes de tocar cosas desconocidas — Salud, 4–6 años
Algunas cosas pueden quemar, cortar, envenenar o hacer daño aunque parezcan normales. El niño aprende a parar, alejarse y preguntar a un adulto de confianza antes de tocar o probar algo desconocido.
Desconocido no significa seguro
Una botella brillante, una baya de colores, una herramienta afilada o un objeto caliente pueden parecer interesantes, pero esconder un peligro. No podemos saber solo con mirarlo si algo es seguro. El plan seguro es sencillo: parar, mantener las manos y la boca lejos y preguntar a un adulto de confianza.
¿Por qué esperar y preguntar?
Los niños pequeños exploran con las manos y la boca, y así aprenden sobre muchas cosas seguras. El problema es que las cosas peligrosas pueden parecer juguetes, comida u objetos útiles. Esperar da tiempo a un adulto para identificarlas y apartarlas con seguridad, evitando quemaduras, cortes o intoxicaciones.
Una botella en el suelo
Tom encuentra una botella pequeña debajo de una mesa. El líquido es azul, pero no sabe qué es. Primero, se para y mantiene las manos y la boca alejadas. Después llama a un adulto y señala sin cogerla. El adulto lee la etiqueta, mantiene a Tom apartado y coloca la botella donde los niños no pueden alcanzarla.
«Parece comida» no basta
Es comprensible probar algo porque es pequeño, colorido o huele bien. Otro error posible es coger una herramienta porque la usa un adulto. Mirar y oler no son pruebas de seguridad: algo venenoso puede parecer normal, y algo afilado o caliente puede hacer daño antes de entenderlo. Pregunta primero.
En casa y fuera
Usa esta regla con productos de limpieza, plantas o bayas desconocidas, herramientas, fuegos, sartenes calientes, cristales rotos y cosas encontradas en el suelo. Di: «He encontrado algo que no conozco», mantén a los demás alejados y llama a un adulto de confianza. También es seguro preguntar antes de probar comida cuyos ingredientes no conoces.
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