Psicología, 4–6 años — 20 temas · MyLeoNes™ Kuks
20 temas de psicología escritos para 4–6 años — no es un texto de mayores simplificado. En orden de enseñanza, cada uno una baraja de cinco cartas.
Psicología · 4–6 años
Los sentimientos nos dan pistas
Las emociones pueden decirnos que algo importa, es seguro o necesita atención. Son señales, no órdenes que tengamos que obedecer siempre.
La atención elige qué notar
No podemos notar todos los sonidos, formas y pensamientos a la vez. La atención nos ayuda a centrarnos en una parte, aunque puede cambiar cuando aparece algo nuevo o importante.
La memoria conserva partes del pasado
La memoria nos ayuda a guardar información y recuperarla después. Es útil, pero no es una grabación perfecta, así que podemos olvidar o cambiar detalles.
Otras personas pueden pensar de otra manera
Las personas ven, saben y quieren cosas diferentes. Entender el punto de vista de otra persona ayuda a prever acciones y resolver desacuerdos sin suponer que todos tienen la misma información.
Los hábitos hacen más fáciles las acciones
Un hábito es una acción que repetimos hasta necesitar menos recordatorios.
La práctica cambia lo que podemos hacer
Intentar una habilidad varias veces ayuda al cerebro y al cuerpo a mejorarla.
Parar nos ayuda a elegir
El autocontrol es dejar espacio para elegir antes de actuar por un impulso.
Aprendemos observando a otras personas
Observar a alguien puede mostrarnos una manera posible de hacer algo.
Dormir ayuda al cerebro
Dormir no es simplemente parar durante la noche. Mientras dormimos, el cerebro organiza algunas experiencias del día y el cuerpo se prepara para el día siguiente.
El cerebro hace la mejor suposición
Los ojos, los oídos y la piel envían pistas, y el cerebro las une a lo que ya conoce. Por eso, una misma cosa puede parecer distinta en situaciones diferentes.
Imaginar y ser real son cosas distintas
La imaginación nos permite inventar personas, lugares y acontecimientos en la mente. El juego imaginario puede sentirse emocionante, mientras una parte de nosotros sabe que el dragón o la tienda no están allí de verdad.
Notar los sentimientos de otros puede orientar la ayuda
No podemos ver directamente los sentimientos de otra persona, pero la cara, la voz, el cuerpo y las palabras dan pistas. Podemos usarlas para ofrecer ayuda, comprobándolo porque nuestra suposición puede ser equivocada.
Las cosas nuevas pueden dar miedo antes de resultar familiares
Nuestra mente suele reaccionar con cuidado ante lo desconocido. Ver qué ocurre en pasos pequeños y seguros puede hacer que un lugar, una persona o una actividad nueva resulten más fáciles.
Poner nombre a los sentimientos puede ayudar a manejarlos
Las palabras no hacen desaparecer un sentimiento. Pueden ayudarnos a contar lo que ocurre y a elegir el apoyo que necesitamos.
Respetar los turnos ayuda a jugar juntos
Un turno es un pequeño tiempo para que una persona actúe mientras las demás esperan. Los turnos claros ayudan a prever lo que ocurrirá y evitan que una sola persona se quede con todo el juego.
Hablarse con amabilidad puede ayudar después de un error
Las palabras que nos decimos pueden influir en lo que hacemos después. Las palabras amables no fingen que un error sea bueno; ayudan a afrontarlo sin añadir más dolor.
Las necesidades y los deseos son diferentes
Algunas cosas ayudan al cuerpo o a la seguridad; otras son agradables, pero no necesarias.
Podemos sentir dos emociones a la vez
Una persona puede sentirse feliz y preocupada, o orgullosa y triste, en el mismo momento.
Lo que ocurre después de una acción puede influir en la siguiente elección
Los resultados pueden hacer que repitamos una acción o que probemos otra manera.
Pedir ayuda es una estrategia
Cuando una tarea es demasiado difícil a solas, pedir ayuda puede aportar una pista, una herramienta o compañía tranquila.
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