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Aprendemos observando a otras personas — Psicología, 4–6 años

Observar a alguien puede mostrarnos una manera posible de hacer algo. Psicología, 4–6 años.

Qué es la imitación

Imitar es usar como guía para nuestra acción lo que vemos hacer a otra persona. Un niño puede copiar el orden de lavarse las manos, el sonido de una palabra o la forma de construir una torre de bloques. Copiar es un comienzo, no una prueba de que todo esté bien.

Por qué imitamos

Inventar cada acción nueva por nuestra cuenta llevaría mucho tiempo y podría ser peligroso. Observar a alguien que ya sabe hacer una tarea nos da un primer plan útil. Los seres humanos llevan mucho tiempo aprendiendo así, transmitiendo formas de hablar, fabricar cosas y cuidarse.

Imitar cómo lavarse las manos

En el lavabo, Sara observa a su abuelo. Él abre el grifo, se moja las manos, usa jabón, frota entre los dedos, se enjuaga y se seca. Sara copia los mismos seis pasos. Cuando olvida el jabón, vuelve a mirar y añade ese paso.

La trampa: imitar no siempre es seguro

Un niño puede pensar: «Si alguien lo hizo, yo también puedo hacerlo». Es comprensible porque observar ayuda a aprender, pero las personas pueden equivocarse o hacer cosas solo para adultos. Antes de imitar, comprueba si es seguro y pregunta a un adulto de confianza si dudas.

La imitación fuera de la escuela

Los niños usan la imitación para aprender palabras, saludos, canciones, bailes y formas de usar objetos cotidianos. En casa, pueden observar cómo alguien prepara una mochila o da de comer a una mascota y después probar los pasos con ayuda. Más tarde pueden adaptar el ejemplo en vez de copiarlo exactamente.

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