Tu Cuerpo Asombroso
La máquina en la que vives Hecho de Células Diminutas · El Corazón y la Sangre · La Respiración · El Cerebro al Mando · De Comida a Combustible · Huesos y Músculos.
De 11 a 13 años
Qué hay dentro
Hecho de Células Diminutas — los ladrillos de que estás hecho
Todo en ti — tu piel, tus huesos, tu cerebro, tu sangre — está hecho de lo mismo: células. Una célula es el trozo vivo más pequeño de ti, demasiado pequeño para verlo sin microscopio, pero cada una es una pequeña máquina atareada que come, trabaja y al final se copia. Eres, increíblemente, un equipo de unos 37 billones de estas diminutas unidades vivas, cooperando todas para ser una persona: tú.
El Corazón y la Sangre — la red de reparto de tu cuerpo
Cada una de tus billones de células necesita un reparto constante de oxígeno y comida, y una forma de llevarse su basura — y están repartidas por todo el cuerpo. Resolver ese problema de reparto es el trabajo de uno de tus órganos más incansables: el corazón. Es un músculo del tamaño de un puño en medio de tu pecho que nunca, nunca para, bombeando un río de sangre a cada rincón de ti y de vuelta, día y noche, toda la vida.
La Respiración — cómo conviertes aire en vida
Puedes pasar semanas sin comida y días sin agua, pero solo minutos sin respirar. Es porque cada célula de tu cuerpo funciona con oxígeno, quemándolo con tu comida para liberar energía — y la única forma de meter oxígeno dentro de ti es respirarlo del aire. El par de órganos que logra este truco vital, unas 20 000 veces al día sin que lo pienses, son tus pulmones.
El Cerebro al Mando — tu centro de mando
Detrás de tus ojos está el objeto más complicado del universo conocido: tu cerebro. Este órgano blando y arrugado, no mayor que tus dos puños juntos, es el centro de mando de absolutamente todo lo que eres — dirige tu cuerpo sin que se lo pidas, y también es de donde vienen tus pensamientos, sentimientos, recuerdos y todo tu sentido de ser 'tú'. Y lo hace todo usando solo diminutos chispazos de electricidad.
De Comida a Combustible — el viaje por tu intestino
Tu cuerpo funciona con la energía y los materiales encerrados dentro de tu comida — pero un bocado de sándwich es demasiado grande y complejo para que tus células lo usen directamente. Así que tu cuerpo pasa cada comida por una asombrosa línea de desmontaje llamada digestión: un viaje de nueve metros que descompone con paciencia la comida en trozos lo bastante pequeños para colarse en tu sangre y alimentar cada célula. Es una fábrica que nunca cierra.
Huesos y Músculos — tu estructura y tus motores
Sin esqueleto, serías una masa blanda y sin forma en el suelo — y sin músculos, ese esqueleto nunca podría moverse. Juntos, tus huesos y músculos forman el sistema que te da tu forma, te mantiene erguido, protege tus blandos interiores y te deja correr, saltar, escribir y saludar. Es la parte de tu cuerpo que sientes trabajar más duro, y está hecha para repararse y hacerse más fuerte cuanto más la usas.
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