Civilizaciones Antiguas — Egipto, Roma, los mayas
Cinco dosieres sobre el Antiguo Egipto, Roma, Grecia, los mayas y la China antigua para 11–13 años: la vida de entonces, su legado y un test visual.
De 11 a 13 años
Qué hay dentro
Antiguo Egipto — el regalo del Nilo
El Antiguo Egipto creció junto a un solo río en medio del desierto, y ese río lo decidía todo. Cada año el Nilo se desbordaba y dejaba un limo negro y fértil en los campos, así que los agricultores podían alimentar ciudades enormes. De esa cosecha segura salieron los faraones, los templos, la escritura y parte de la ingeniería más precisa del mundo antiguo.
Los Incas — el imperio en las nubes
Los incas construyeron el mayor imperio de América en lo alto de los Andes, sin la rueda, sin hierro y sin ninguna escritura. Lo mantuvieron unido con una red de caminos de piedra más larga que el ancho de todo Estados Unidos, y con un sistema de cuerdas anudadas que guardaba números en lugar de palabras.
Los Aztecas — la ciudad sobre el lago
Los aztecas construyeron una de las mayores ciudades del mundo en una isla en medio de un lago, unida a la orilla por anchas calzadas de piedra. Cuando los soldados españoles vieron Tenochtitlan por primera vez, con sus canales, jardines y pirámides altísimas, algunos creyeron que soñaban — era más limpia y grande que la mayoría de las ciudades de Europa.
Mesopotamia — donde empezaron las ciudades
Mesopotamia, la tierra entre dos ríos, es donde los humanos construyeron las primeras ciudades, escribieron las primeras palabras y las primeras leyes. En esta llanura seca y plana, la gente aprendió a cavar canales para repartir el agua de los ríos por los campos — y en cuanto un lugar pudo producir comida suficiente, surgieron las primeras ciudades del mundo.
Antigua Persia — el primer imperio mundial
La Antigua Persia construyó el primer imperio que se extendió por tres continentes, gobernando a millones de personas que hablaban decenas de lenguas. En vez de obligar a todos a ser iguales, los persas dejaban a cada tierra conservar sus dioses, costumbres y gobernantes — una idea sobre cómo gobernar un imperio enorme y mixto que iba miles de años por delante de su tiempo.
Valle del Indo — el misterio ordenado
El Valle del Indo albergó una de las primeras grandes civilizaciones del mundo — tan antigua como Egipto y Mesopotamia — y aun así es la que menos entendemos. Sus ciudades eran asombrosamente ordenadas y modernas, con calles rectas y fontanería en las casas, pero todavía no podemos leer una sola palabra de su escritura, así que mucho sobre ella sigue siendo un misterio.
Antigua Roma — ingenieros del imperio
Roma empezó como un pueblo pequeño del centro de Italia y acabó gobernando a cerca de una cuarta parte de las personas vivas entonces. Su verdadero superpoder no era solo el ejército, sino la organización: calzadas, leyes, sistemas de agua y reglas de ciudadanía capaces de mantener unidos a decenas de pueblos distintos. Buena parte de Europa, el norte de África y Oriente Medio aún pisa terreno que Roma cartografió.
Antigua Grecia — donde nacieron las preguntas
La Antigua Grecia nunca fue un solo país: eran cientos de ciudades-estado rivales repartidas alrededor del mar Egeo, cada una con sus leyes, monedas y dioses. Como comerciaban y discutían sin parar, las ideas viajaban deprisa, y la gente empezó a preguntar por qué ocurren las cosas, no solo qué ocurre. Ese hábito de preguntar se convirtió en filosofía, ciencia, teatro y democracia.
Los Mayas — astrónomos de la selva
Los mayas construyeron ciudades de piedra en las selvas de lo que hoy son México, Guatemala, Belice y Honduras, y no son un pueblo desaparecido: unos siete millones de mayas viven hoy en esas mismas tierras. Desarrollaron el sistema de escritura más completo de la América antigua, siguieron los movimientos de Venus durante siglos y usaron un símbolo para el cero mucho antes de que llegara a Europa. Sus ciudades surgieron, compitieron y cambiaron a lo largo de más de dos mil años.
China Antigua — inventores y archiveros
La China Antigua es en realidad una cadena de dinastías a lo largo de más de tres mil años, unidas por algo notable: un sistema de escritura que siguió funcionando todo ese tiempo. Esa continuidad hizo que un descubrimiento de un siglo aún pudiera leerse y mejorarse mil años después. El resultado fue una serie de inventos — papel, imprenta, brújula, pólvora — que acabaron cambiando a todas las demás civilizaciones de la Tierra.
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