Cuidar la piel — Bienestar, 4–6 años
Aprende por qué lavar y secar la piel con suavidad ayuda a mantenerla cómoda y preparada para protegerte.
Cuidar la piel con suavidad
La piel es una cubierta que ayuda a proteger el interior del cuerpo. Lava el sudor, la suciedad y las cosas pegajosas con agua templada y un poco de jabón, y sécala dando toques en vez de frotar fuerte. La piel limpia debe sentirse cómoda, no dolorida ni con escozor.
Por qué lavar y secar
El sudor y la suciedad pueden causar picor o dolor, y la piel húmeda puede irritarse en los pliegues y entre los dedos de los pies. Las personas aprendieron a lavarse porque la limpieza quita cosas que la piel no necesita. Secarse también importa: deja menos humedad para que empiece la irritación.
Después de jugar con barro
Después de jugar con barro, Nuno ve manchas marrones en sus rodillas y manos. Aclara el barro, usa un poco de jabón en las manos y las rodillas y vuelve a aclarar. Seca cada zona dando toques, también entre los dedos de los pies, y se pone ropa limpia.
Frotar fuerte no es mejor
Un niño puede frotar fuerte porque parece que la suciedad necesita mucha fuerza para salir. Pero frotar demasiado puede dejar la piel roja, dolorida o agrietada, aunque ya esté limpia. Un poco de jabón ayuda; más jabón y más fuerza no significan cuidarla mejor.
La piel en la vida diaria
Esto importa después de jugar con suciedad, nadar, sudar o mancharte los brazos de comida. También ayuda cuando un adulto te enseña a lavar zonas fáciles de olvidar, como detrás de las orejas o entre los dedos de los pies. Pide ayuda si una irritación duele, se extiende o no mejora.
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