Poner nombre a las emociones — Bienestar, 7–10 años
Las emociones nos dan pistas sobre lo que ocurre dentro de nosotros. Ponerles un nombre claro puede ayudarnos a entenderlas y a elegir qué hacer después.
Lo que nos dicen las emociones
Una emoción es un sentimiento que aparece cuando sucede algo o recordamos algo. La alegría, el enfado, el miedo y la tristeza no son buenos ni malos por sí mismos; son señales que ayudan a notar lo que importa.
¿Por qué poner nombre a una emoción?
Una emoción intensa puede nublar el pensamiento, y podemos gritar, escondernos o rendirnos sin saber qué necesitamos. Decir «Estoy preocupado porque el examen es mañana» separa la emoción del problema y permite buscar ayuda.
Una emoción, paso a paso
La amiga de Mia no la elige para un juego. Primero, Mia nota la cara caliente y el estómago apretado. Después nombra lo que siente: «Estoy decepcionada y enfadada». Espera, respira dos veces y pregunta: «¿Puedo jugar la próxima ronda?»
Las emociones no son órdenes
Es fácil pensar: «Estoy enfadado, así que tengo que pegar» o «Tengo miedo, así que no puedo intentarlo». Parece lógico porque las emociones pueden sentirse urgentes, pero una emoción es información, no una orden. Podemos parar y elegir una acción segura.
Dónde ayuda esto
Poner nombre a las emociones ayuda en casa, en clase y mientras jugamos. Puede convertir «¡Vete!» en «Estoy frustrado porque necesito un turno», y así la otra persona entiende mejor qué ocurre y puede responder.
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