Sólidos y líquidos — Educación física, 4–6 años
Algunos materiales mantienen su propia forma, mientras otros fluyen y toman la forma de su recipiente. Verter y sujetar objetos hace fácil observar la diferencia.
Mantener la forma o fluir
Un sólido, como un bloque o una cuchara, mantiene su forma cuando lo dejas. Un líquido, como el agua, fluye y toma la forma del vaso, cuenco o botella que lo contiene. La cantidad puede ser la misma aunque cambie la forma.
Por qué sirve esta diferencia
La gente necesitaba saber qué materiales se podían sujetar, apilar o usar para construir, y cuáles se podían verter o guardar en un recipiente. Esta diferencia ayuda a elegir un vaso para el zumo, una caja para bloques y una toalla para un derrame.
La misma agua, dos formas
Vierte media taza de agua en un cuenco ancho. Se extiende por el fondo. Viértela en un vaso alto: toma una forma más estrecha y alta, pero sigue siendo media taza de agua. El recipiente cambió la forma, no la cantidad.
Un líquido no ha desaparecido
Una capa fina de agua puede parecer menos que una capa profunda. Es un error comprensible porque a menudo usamos la altura para calcular cuánto hay. Vierte el agua en el mismo vaso medidor para comprobar si la cantidad cambió de verdad.
Elegir el recipiente adecuado
Usamos objetos sólidos para construir torres, guardar libros y fabricar muebles. Usamos líquidos en botellas, vasos, bañeras y regaderas porque fluyen hacia el espacio disponible. Cocineros, jardineros y personas que limpian eligen recipientes según cómo se comporta el material.
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