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Las instrucciones claras usan verbos precisos y orden — Lengua, 11–13

Unas buenas instrucciones permiten actuar sin adivinar. Nombran la acción, el objeto y el orden, y añaden solo los detalles que cambian lo que hay que hacer.

Di qué ocurre y cuándo

Las instrucciones claras convierten un objetivo en una secuencia que alguien puede seguir. “Make the model” es demasiado impreciso: “Cut the card into two equal rectangles, then tape the short edges together” indica acciones, objetos y orden. El lector no debería adivinar qué significa un verbo vago.

Por qué el orden resuelve un problema

Una instrucción existe porque una persona quiere que otra consiga un resultado concreto. Si faltan pasos o están desordenados, la segunda persona puede realizar las acciones y obtener otro resultado. Numerar los pasos y usar verbos precisos reduce la distancia entre lo que imagina quien escribe y lo que hace realmente quien lee.

Reescribe una receta imprecisa

Empieza con “Put the things in the box”. Pregunta: ¿qué cosas, dónde y en qué orden? Una versión más clara es: “Place the three red counters in the small box. Put the blue counter on top. Close the lid”. Ahora alguien puede contar los objetos, identificar la caja y seguir tres pasos visibles.

Más palabras no siempre son más claras

Un error frecuente es añadir todos los detalles imaginables, de modo que la acción importante desaparece en un bloque largo. Parece una opción segura porque más información parece dejar menos cosas fuera. Pero unas instrucciones útiles seleccionan: incluyen lo que afecta al resultado y eliminan adornos o avisos repetidos.

Recetas, juegos y tareas reales

Usas este lenguaje al seguir una receta, montar un mueble, aprender un juego o ayudar a alguien a encontrar un lugar. También lo usas al dar indicaciones en un trabajo en grupo. Antes de enviar las instrucciones, pruébalas con otra persona: si pregunta “¿Cuál?” o “¿Y ahora?”, revisa la redacción.

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