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Leer las etiquetas de los alimentos — Salud, 11–13 años

Los envases dan pistas para comparar productos y tomar decisiones informadas. Lo importante es leer las cantidades por ración y por 100 gramos, en vez de confiar solo en la parte delantera del envase.

Los números que hay detrás del envase

Una etiqueta indica qué contiene un producto y en qué cantidad. La parte delantera puede usar palabras como «ligero» o «natural», pero la tabla ofrece números que puedes comparar. Fíjate sobre todo en la energía, el azúcar, la sal y el tamaño de la ración.

¿Por qué comparar por 100 gramos?

Los envases rara vez tienen el mismo tamaño y las empresas pueden elegir raciones distintas. Comparar los valores por 100 gramos pone los alimentos en la misma escala. Así se evita que una «ración» diminuta haga que un producto parezca más saludable de lo que es.

Una comparación justa

Los cereales A tienen 12 g de azúcar por ración de 40 g, y los B, 8 g por 30 g. Primero convierte: A tiene 30 g por 100 g y B tiene unos 27 g por 100 g. B contiene algo menos de azúcar por peso, aunque indique una ración menor.

La parte delantera no lo cuenta todo

Es fácil pensar que un producto llamado «saludable» es la mejor opción. Es una suposición comprensible, porque el envase está diseñado para destacar lo positivo. Mira la tabla completa y los ingredientes: una frase atractiva no describe todo el alimento.

Comprar haciéndose mejores preguntas

Las etiquetas sirven para comparar dos yogures, panes o barritas en una tienda. No dicen que un alimento sea bueno o malo moralmente, ni sustituyen una alimentación variada. Simplemente aportan datos para elegir según tus necesidades y la situación.

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