Incluir a los demás en el juego — Ética, 4–6 años
Incluir a alguien significa hacerle un lugar de verdad en una actividad compartida, respetando que puede elegir no participar. No es lo mismo que obligar a un niño a jugar.
Hacer sitio en un juego
Incluir a otros en el juego significa fijarse en quién quizá quiera participar y ofrecerle una forma clara de entrar. Podemos decir: «Puedes ser el dependiente», o cambiar el juego para que otra persona tenga un papel. También aceptamos «no, gracias»; una invitación abre una puerta, no empuja a nadie dentro.
Por qué importa incluir
Los niños juegan juntos porque un juego compartido ofrece compañía, ideas y práctica para convivir en grupo. Las normas de inclusión nacieron al observar que un grupo puede hacer que alguien se sienta apartado aunque nadie lo toque. Hacer sitio da a más personas la oportunidad de pertenecer, aprender el juego y aportar una idea.
Un papel nuevo en el juego
Tres niños juegan a las tiendas y Noor observa cerca. Primero, Mia pregunta: «¿Quieres jugar?» Noor dice que sí, pero no conoce las reglas. Después, Mia explica el juego y le ofrece el papel de repartidora. Preparan un paquete de papel más y Noor se une. Los niños escuchan cuando Noor propone un producto nuevo.
Incluir sin mandar en todo
Un error frecuente es decidir el papel de alguien e insistir en que lo acepte. Puede parecer útil porque el juego necesita una respuesta rápida y estamos entusiasmados con nuestro plan. Pero incluir también significa escuchar: ofrecer una opción, explicar el juego y dejar que la persona cambie o rechace el papel.
Hacer sitio más allá del juego
La inclusión sirve a la hora de merendar, en los dibujos de grupo, durante un paseo y al elegir una canción. Podemos hacer sitio, explicar qué está pasando y preguntar qué le gustaría hacer a la otra persona. No significa que todos tengan que participar en todo; pertenecer también incluye poder mirar o elegir otra actividad.
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