Cuidar de lo que compartimos — Ética, 4–6 años
Las cosas compartidas son de todas las personas que las usan, aunque no tengan un único dueño. Cuidarlas hace que sigan listas y sean útiles para la siguiente persona.
Cuidar de lo que todos usan
Cuidar de lo que compartimos significa usarlo con cuidado, devolverlo a su sitio y avisar cuando necesita arreglarse. Un libro de la biblioteca, un pincel, un tobogán y el suelo de la clase son ejemplos. No se trata de no tocar nada, sino de usarlo sin dificultar su uso a los demás.
Por qué importa cuidar lo compartido
Las personas empezaron a crear normas de cuidado porque los objetos y lugares compartidos pueden usarlos muchas personas, no solo quien los encontró primero. Sin cuidado, los juguetes se rompen, los libros se pierden y los espacios se vuelven desagradables o inseguros. Una norma sencilla protege el tiempo, el esfuerzo y el acceso de quienes vienen después.
Los pinceles
Después de pintar, Jo ve tres pinceles junto al lavabo. Primero, los enjuaga con agua para quitar la pintura. Después, los coloca en el bote con las cerdas hacia arriba, para que se sequen sin doblarse. Por último, avisa al adulto de que un pincel está perdiendo pelos. El siguiente pintor encuentra herramientas que puede usar.
«Otra persona lo hará»
Un error frecuente es dejar algo desordenado porque muchas personas usan la sala y nadie parece responsable. Parece razonable: un envoltorio o un bloque fuera de sitio pueden parecer poca cosa. Pero los pequeños desórdenes se acumulan, y hacer algo útil ayuda a todo el grupo.
Lugares que usamos todos
Esta idea aparece en parques infantiles, bibliotecas, parques, baños y cocinas familiares. Devolvemos los libros, tiramos la basura a la papelera, cerramos una puerta y dejamos el material listo para la siguiente persona. Si algo pesa, corta o está roto, pedimos ayuda a un adulto en vez de arreglarlo solos.
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