Respirar despacio para calmar el cuerpo — Bienestar, 4–6 años
Los niños aprenden una forma sencilla de dar al cuerpo una señal de calma cuando la emoción, la preocupación o el enfado son muy intensos.
Una respiración más lenta
La respiración ocurre sola, pero a veces puedes hacerla más lenta y suave. Intenta inspirar despacio por la nariz y después soltar el aire lentamente, como si enfriaras una sopa caliente. Esto no borra un sentimiento; da al cuerpo un poco más de espacio para manejarlo.
¿Por qué ralentizar la respiración?
Cuando sientes alarma o mucha emoción, la respiración puede hacerse rápida porque el cuerpo cree que debe actuar deprisa. Esa respuesta puede servir ante un peligro, pero resulta incómoda cuando no hay un peligro real. Las personas observaron que soltar el aire más despacio puede ayudar al cuerpo a calmarse.
Tres respiraciones tranquilas
La torre de Noé se cae y nota que le arde la cara. Primero pone los dos pies en el suelo. Después inspira suavemente contando hasta dos y suelta el aire contando hasta tres. Lo repite tres veces, mira las piezas y decide qué intentará después.
La trampa: forzar la respiración
Un niño puede pensar que coger el aire lo más profundamente posible hará que la calma llegue antes. Parece lógico, porque «grande» puede sonar más fuerte y mejor. Pero forzar la respiración puede resultar incómodo o marear, así que es mejor respirar con suavidad; si te sienta mal, para y díselo a un adulto.
Dónde puede ayudar
Respirar despacio puede ayudar antes de un juego nuevo, mientras esperas tu turno, después de una discusión o cuando hay demasiado ruido. Los cantantes y quienes tocan instrumentos de viento también practican controlar la respiración para hacer música. Es una herramienta pequeña, no una regla para resolver todos los momentos difíciles.
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