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Pedir ayuda y poner límites — Bienestar, 7–10 años

El bienestar incluye saber cuándo acudir a otra persona y decir qué nos parece seguro o inseguro. Las palabras claras pueden protegernos y ayudar a los demás a entender qué necesitamos.

Tus necesidades merecen palabras

Un límite es una línea clara sobre lo que aceptas o no aceptas para tu cuerpo, tus cosas, tu tiempo o tus sentimientos. Pedir ayuda significa contarle a alguien de confianza qué ocurre y qué necesitas; es una acción responsable, no un fracaso.

¿Por qué decirlo claramente?

Los demás no siempre pueden adivinar qué ocurre, especialmente cuando un niño se calla o intenta ser educado. Decir «Para», «Necesito espacio» o «Necesito a un adulto ahora» hace visible la situación y permite actuar a los adultos de confianza.

Una petición clara

Durante un juego, el primo de Noor sigue cogiendo su lápiz sin pedir permiso. Noor extiende la mano y dice: «Pídemelo antes de cogerlo. Lo necesito ahora». Cuando él se ríe y continúa, va con su profesora, explica lo ocurrido y dice qué ayuda necesita.

Ser amable no significa aceptar

Un niño puede decir que sí porque negarse parece maleducado o porque alguien dice: «Si lo cuentas, eres un chivato». Es comprensible preocuparse por eso, pero ser amable no obliga a aceptar presión, toques inseguros ni un trato injusto. Sigue contándoselo a un adulto de confianza hasta que alguien te escuche.

Dónde ayuda esto

Los límites claros ayudan con los juegos, al compartir, en los mensajes de internet, los abrazos y el espacio personal. Pedir ayuda importa cuando un problema se repite, parece inseguro, es demasiado grande para resolverlo solo o incluye un secreto que preocupa; un adulto de confianza puede ayudar a decidir qué hacer.

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