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¿Persona o situación? — Psicología, 11–13

Al explicar una conducta, solemos centrarnos demasiado en el carácter de alguien y demasiado poco en la situación que lo rodea. La psicología invita a tener en cuenta ambas cosas antes de juzgar.

Explicar conductas

Una atribución es la explicación que damos de por qué alguien actuó de cierta manera. Podemos señalar a la persona, como en «es descuidada», o a la situación, como en «tenía prisa porque salía el autobús». Normalmente la conducta tiene más de una causa, así que una explicación justa considera ambas posibilidades.

¿Por qué culpamos a la persona?

La persona se ve con facilidad, mientras que la situación que la rodea puede quedar oculta u olvidarse. Culpar al carácter también parece eficaz: una etiqueta parece explicar muchas acciones. Pero este atajo puede hacernos juzgar mal, sobre todo cuando sabemos poco sobre su falta de tiempo, sus opciones, las instrucciones o su experiencia.

Los deberes olvidados

Nora olvida los deberes y el profesor solo ve la página que falta. Primera explicación: «Nora es perezosa». Después descubre que la web del colegio no funcionaba, que Nora entendió mal la fecha límite y que intentó pedir ayuda. La situación no elimina toda la responsabilidad, pero hace que el juicio sea más exacto.

Son así y ya está

Un error común es explicar la acción de otra persona por su personalidad, pero explicar la nuestra por la situación. Parece razonable porque conocemos las presiones que otros no ven en nosotros, pero no vemos las suyas. Antes de juzgar, pregunta qué circunstancias, instrucciones u obstáculos pudieron influir en la conducta.

Comentarios más justos

Esta idea sirve cuando un compañero no termina una tarea, un hermano responde mal o un compañero llega tarde. En vez de etiquetar a toda la persona, describe la acción y pregunta qué influyó en ella. Así los comentarios son más útiles: puedes cambiar un plan o quitar un obstáculo, no repetir un insulto.

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