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El anclaje: el primer número tira de nuestro juicio — Psicología, 11–13 años

Un primer número puede convertirse sin querer en el punto de partida de estimaciones posteriores, aunque no sea una información útil.

El primer número se queda

Cuando tenemos que calcular o decidir, el primer número que oímos puede actuar como un ancla. Después nos alejamos de él, pero a menudo no tanto como lo haríamos sin esa primera referencia. El ancla puede ser útil, como un precio conocido, o completamente aleatoria.

Por qué usamos anclas

Muchas decisiones no tienen una respuesta exacta, y analizarlo todo lleva tiempo. Un primer número da a la mente un punto rápido desde el que empezar, para hacer una estimación con menos esfuerzo. El problema es que ese punto puede parecer una prueba, aunque se haya elegido sin una buena razón.

Una estimación de precio

Un amigo pregunta si una chaqueta cuesta más o menos de 100 €. Después intentas calcular su precio, aunque no la has visto: primero piensas en 90 € y luego en 70 €. Otro amigo oye 400 € y responde 250 €. Las dos respuestas pueden haber sido atraídas por el primer número, aunque ninguno indique el precio real.

La trampa: «Lo he elegido libremente»

Es fácil pensar que una estimación es completamente nuestra porque nosotros dimos la respuesta final. Parece razonable: el primer número no nos obligó a responder. Sin embargo, puede haber empujado el intervalo que consideramos. Estima antes de oír una sugerencia o comprueba primero datos fiables.

Dónde aparece

El anclaje aparece al comparar precios, calcular cuánto tardará una tarea o estimar cuánta gente hay en una multitud. El anuncio «antes 80 €, ahora 35 €» puede hacer que 35 € parezca barato porque 80 € apareció primero. Compara varios precios independientes en vez de confiar solo en la primera cifra.

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