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El sueño y el reloj biológico — Salud, 11–13 años

Dormir es un trabajo activo del cerebro y del cuerpo, no tiempo perdido. El reloj biológico ayuda a regular el sueño y la vigilia, mientras que los hábitos y la luz pueden apoyar o alterar ese ritmo.

Dos sistemas guían el sueño

El sueño depende de dos fuerzas que trabajan juntas. Una es la presión de sueño, que aumenta cuanto más tiempo llevas despierto; la otra es el reloj biológico, que usa señales como la luz del día para regular el sueño y la atención. Juntas explican por qué algunas noches cuesta menos dormir.

Por qué importa dormir

El cerebro usa el sueño para reforzar recuerdos útiles, organizar lo aprendido y ayudar a controlar las emociones. El cuerpo también lo necesita para crecer, repararse y defenderse de infecciones. Esta idea importa porque dormir poco empeora la atención, los reflejos y las decisiones, aunque creas que puedes seguir.

Un ejemplo de acostarse tarde

Supón que normalmente duermes a las 22:30 y te levantas a las 07:00, pero estudias hasta medianoche durante tres noches. Pierdes 90 minutos cada noche: la deuda de sueño llega a 270 minutos, o 4,5 horas. Dormir mucho una sola vez quizá no lo arregle todo; es más realista volver a un horario estable y reservar suficiente tiempo para dormir.

La trampa de recuperar el fin de semana

Mucha gente cree que dormir hasta muy tarde el fin de semana reinicia por completo el reloj biológico. Es una idea comprensible, porque dormir más puede reducir el cansancio. Pero cambiar mucho la hora de acostarse y levantarse puede dificultar el domingo por la noche; un horario bastante regular suele ayudar más.

Prepararse para dormir mejor

Puedes usar esta idea antes de un examen, un partido o un viaje. Mantén bastante estable la hora de levantarte, recibe luz del día y haz que la última parte de la tarde sea más tranquila y menos luminosa. Estas medidas ayudan, pero no sustituyen el consejo médico si los problemas continúan.

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