Qué hacer ante una hemorragia nasal — Salud, 11–13 años
Una respuesta tranquila y eficaz ante una hemorragia nasal corriente, y las señales que requieren ayuda adulta o urgente.
Una hemorragia nasal
La mayoría de las hemorragias nasales empiezan cuando se rompen pequeños vasos sanguíneos de la parte delantera y húmeda de la nariz. El aire seco, frotar, hurgarse, un golpe o un resfriado pueden irritarlos. Ver sangre alarma, pero una hemorragia corriente suele parar con presión constante y no significa perder una cantidad peligrosa de sangre.
Por qué funciona la presión
La presión junta las paredes del vaso dañado y permite que se forme un coágulo. El problema es que muchas personas inclinan la cabeza hacia atrás, tragan sangre y dejan de ver si ha parado. Inclinarse un poco hacia delante mantiene la sangre fuera de la garganta; apretar la parte blanda de la nariz actúa sobre la zona probable.
Los pasos
A Jamie le empieza a sangrar la nariz después de frotársela. Jamie se sienta erguido, se inclina un poco hacia delante y respira por la boca. Una persona adulta aprieta con firmeza la parte blanda de la nariz durante diez minutos, sin comprobarla cada pocos segundos. Jamie escupe la sangre en vez de tragarla. Si continúa tras otro intento cuidadoso, o empezó después de una lesión grave, busca ayuda médica.
La trampa de echar la cabeza atrás
Echar la cabeza hacia atrás es un error comprensible porque parece impedir que la sangre manche la cara. En realidad, deja que la sangre baje hacia la garganta y puede causar tos, náuseas o que se trague. Inclinarse hacia delante parece menos limpio, pero mantiene más despejadas las vías respiratorias y permite ver qué ocurre.
En casa y haciendo deporte
La misma respuesta sirve en casa, en la escuela o después de que una pelota golpee la nariz durante el deporte. Hay que mantener la calma, presionar y pedir ayuda adulta en vez de meter pañuelos profundamente. Las hemorragias repetidas, el sangrado con moratones inusuales, los medicamentos anticoagulantes o un sangrado que no para deben consultarse con un profesional sanitario.
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