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Los límites del cuerpo y el contacto seguro — Salud, 7–10 años

Cada persona tiene derecho a decidir qué ocurre con su cuerpo. Aprender sobre los límites corporales ayuda a reconocer situaciones incómodas, decir que no y pedir ayuda a un adulto de confianza.

Tu cuerpo es tuyo

Un límite corporal es una frontera personal sobre el contacto, el espacio y las partes íntimas. Algunos contactos son bienvenidos, como chocar las manos; otros son necesarios para cuidar la salud, pero deben explicarse. Puedes decir que no si un contacto te parece incorrecto o no lo deseas.

Por qué importan los límites

Las personas necesitan una forma de mostrar comodidad o incomodidad antes de que una situación resulte aterradora o insegura. Respetar los límites protege la dignidad y la confianza. También da a los adultos una señal clara para parar, escuchar y ayudar cuando un niño dice que no o tiene dudas.

Qué hacer si no quieres un abrazo

Imagina que un familiar abre los brazos, pero no quieres un abrazo. Da un paso atrás, levanta la mano y di: «No quiero un abrazo, por favor», o saluda con la mano. Si no te hace caso, acércate a un adulto de confianza y cuéntale lo ocurrido; no es culpa tuya.

Ser educado no significa aceptar contacto

Un niño puede temer que rechazar un abrazo sea maleducado, sobre todo si lo pide un adulto. Ese temor es comprensible porque la amabilidad importa, pero tu comodidad también. Puedes ser respetuoso y negarte; un adulto seguro aceptará la respuesta sin presionarte.

Una regla para la vida real

Si un contacto o una situación parece insegura, haz tres cosas: aléjate, di «¡Para!» en voz alta y cuéntaselo a un adulto de confianza. Sigue contándolo hasta que alguien te escuche, aunque la primera persona esté ocupada o no lo entienda. También sirve en internet si alguien pide fotos íntimas o secretos.

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