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Arquitectura de la información — Diseño, 14–17 años

Cómo organizar contenidos para que las personas encuentren lo que necesitan y sepan dónde están.

Dar estructura a la información

La arquitectura de la información es la estructura oculta que agrupa, nombra y ordena los contenidos. Responde a preguntas como: ¿Qué pertenece al mismo grupo? ¿Qué debo ver primero? ¿Dónde encontraré esto después? Una buena estructura permite predecir dónde buscar en vez de obligar a revisar cada pantalla.

El problema de perderse

A medida que crecieron las webs y las aplicaciones, empezaron a contener más páginas de las que se podían mostrar a la vez. Sin estructura, añadir un menú solo crea una lista más larga, no una ruta más clara. La arquitectura de la información surgió de bibliotecas, mapas y navegación de software para resolver este problema: conectar los contenidos con nombres y caminos que coincidan con las expectativas de las personas.

Organizar la web de un club escolar

La web de un club tiene 12 páginas: eventos, miembros, normas, contacto, tres proyectos, dos noticias, una galería y dos formularios de inscripción. Primero, agrúpalas según lo que buscan las visitas: «Únete», «Lo que hacemos» y «Novedades». Coloca los formularios en «Únete», los proyectos y la galería en «Lo que hacemos» y las noticias en «Novedades». Prueba las etiquetas pidiendo a alguien que encuentre la próxima reunión sin explicarle la estructura.

Organizar según la mente de quien crea

Los diseñadores suelen agrupar las cosas por departamentos, tipos de archivo o por cómo construyeron el proyecto, porque ese sistema les resulta familiar. Las visitas pueden pensar en tareas: «Quiero devolver un artículo» o «Necesito el horario de mañana». El error es comprensible porque quien crea ve todo el sistema cada día. Comprueba la estructura con tareas reales, no solo con categorías ordenadas.

Mapas, menús y estanterías

La arquitectura de la información aparece en un supermercado, una estación de tren, un catálogo de biblioteca y una tienda en línea. Los carteles agrupan andenes, las estanterías agrupan productos parecidos y los menús muestran caminos por los contenidos digitales. El mismo principio ayuda a decidir por dónde empezar y qué esperar después. Importa especialmente cuando hay demasiada información para retenerla toda a la vez.

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