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Medir con la misma unidad — Datos, 4–6 años

Cuando medimos objetos, las piezas o unidades deben tener el mismo tamaño. Así, los números nos dan una información justa sobre la longitud, la altura o el peso.

Una medida necesita unidades iguales

Para medir la longitud de un juguete, lo cubrimos con piezas iguales y contamos las piezas. Las piezas pueden ser cubos, clips o centímetros de una regla. Si todas tienen el mismo tamaño y no quedan huecos ni se montan, la cantidad indica la longitud del juguete.

¿Por qué usar la misma unidad?

Esto resuelve un problema: dos personas pueden medir el mismo objeto con piezas de tamaños distintos y obtener números diferentes. Una unidad compartida permite comparar y comprobar los resultados. Las personas crearon unidades estándar porque construir, comprar y viajar resulta difícil si «tres pasos» significan algo distinto para cada persona.

Ejemplo: un lápiz

Queremos medir un lápiz con cubos. Primero ponemos un cubo en un extremo. Después colocamos más cubos en línea recta, tocándose sin montarse. Siete cubos llegan al otro extremo, así que el lápiz mide 7 cubos. Con una regla usaríamos otra unidad, como 12 centímetros.

El error tentador

Un error común es dejar huecos entre las piezas o dejar que una cubra a otra. El objeto puede seguir pareciendo cubierto, por eso es fácil no verlo. Los huecos hacen que la respuesta sea demasiado grande y las superposiciones demasiado pequeña; empezar en el borde y tocar cada pieza ayuda.

Dónde resulta útil

Medir ayuda a comprobar si una estantería cabe, elegir suficiente cinta para un regalo o ver cuánto ha crecido una planta. Los cocineros miden ingredientes, los constructores miden madera y los médicos miden la altura. La misma unidad hace que las instrucciones sean útiles para personas de lugares distintos.

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