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El infinitivo en latín — Lenguas clásicas, 7–10 años

Un infinitivo nombra una acción sin decir quién la hace. Es la forma equivalente a «correr», «leer» o «ser».

La acción guardada en un frasco

El infinitivo es una forma verbal latina que nombra una acción sin elegir persona ni tiempo. Amare significa «amar», cantare «cantar» y dormire «dormir». Permite hablar de una acción como idea, en vez de decir que alguien la está haciendo ahora.

¿Por qué nombrar una acción sola?

A menudo necesitamos decir qué quiere, intenta o puede hacer alguien. «La niña quiere» parece incompleto; «La niña quiere cantar» añade la acción que falta. En latín se usa el infinitivo después de muchos verbos así, para unir con claridad el deseo o la capacidad de una persona a una acción.

Construir una frase

Empezamos con puella, «la niña». Añadimos vult, «quiere»: puella vult, «la niña quiere». Ahora agregamos cantare, el infinitivo «cantar»: puella vult cantare, «la niña quiere cantar». El primer verbo indica quién quiere; el infinitivo aporta la acción deseada. No hace falta una palabra separada para «to».

No busques una terminación de persona

Es comprensible traducir todos los verbos como si dijeran «yo», «tú» o «ella». Al ver amare, alguien puede escoger «ella ama», porque parece un verbo completo en una frase. Pero amare solo nombra la acción: «amar». Busca otro verbo o el contexto para descubrir la persona.

Etiquetas para acciones

Los infinitivos aparecen cuando hablamos de actividades: «nadar», «leer» o «construir». Quien aprende latín encuentra la misma idea en frases sobre querer, poder o empezar a actuar. Es útil porque se puede nombrar la acción sin decidir quién la hace en ese momento.

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