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Turnarse y escuchar — Educación cívica, 4–6 años

Un grupo puede decidir dando a cada persona espacio para hablar y actuar. Es una primera forma de tomar decisiones juntos.

Todos tienen voz

Cuando un grupo tiene que elegir, cada persona puede compartir una idea, escuchar a los demás y ayudar a decidir. Tener voz no significa conseguir siempre lo que quieres. Significa que tus ideas se escuchan y se toman en serio.

¿Por qué escuchar y turnarse?

Si todos hablan o actúan a la vez, nadie entiende bien las ideas y la persona más ruidosa puede decidirlo todo. Turnarse ayuda a resolver este problema. Da tiempo al grupo para escuchar opiniones diferentes antes de elegir.

Elegir un cuento

Cuatro niños tienen que elegir un cuento. Primero, cada uno dice cuál prefiere. Después, todos escuchan sin interrumpir. Luego cuentan: dos votos para el cuento del oso, uno para el tren y uno para la luna. El grupo elige el del oso, sin olvidar las otras ideas.

La persona más ruidosa no siempre tiene razón

Un niño puede pensar que hablar primero, durante más tiempo o más alto demuestra que una idea es mejor. Parece convincente porque se nota fácilmente. Pero las personas calladas también pueden tener buenas ideas, así que un grupo justo deja espacio a todas antes de decidir.

Decisiones compartidas cada día

Las familias, los clubes y las aulas escuchan y se turnan al elegir un juego, planear una comida o decidir adónde ir. Los adultos hacen lo mismo en reuniones. Funciona mejor cuando todos pueden hablar con sinceridad y aceptar la decisión del grupo.

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