Jabones y detergentes — Química, 14–17
Las moléculas de jabón y detergente tienen un extremo que se mezcla con el agua y otro que se mezcla con el aceite. Su forma les permite rodear la grasa y arrastrarla con el agua.
Dos extremos, dos funciones
Una molécula de jabón tiene una larga cola de hidrocarburo, que se mezcla bien con la grasa, y un extremo con carga, que se mezcla bien con el agua. Muchas moléculas se agrupan alrededor de una gota de aceite, con las colas hacia dentro y los extremos cargados hacia fuera. Este conjunto se llama micela.
Por qué se inventó el jabón
El agua sola quita bien el polvo, pero tiene dificultades con la suciedad grasa, porque el agua y el aceite no se mezclan. La gente necesitaba hacer que la grasa pudiera retirarse con agua, primero al lavar el cuerpo y la ropa. El jabón resuelve el problema conectando la suciedad grasa con el agua.
Cómo se lava una mancha de grasa
Imagina una mancha de grasa en un plato. Primero, las colas del detergente entran en la grasa mientras los extremos con carga quedan en el agua. Al frotar, la grasa se divide en gotas pequeñas recubiertas de detergente. Las superficies exteriores cargadas se repelen, así que las gotas permanecen separadas y se eliminan al aclarar.
El jabón no destruye la grasa
Es tentador decir que el jabón disuelve la grasa, porque la mancha parece desaparecer. Lo que ocurre es más preciso: el jabón divide la grasa en gotas diminutas y las mantiene dispersas en el agua. Si aclaras mal, las gotas y el jabón pueden quedarse en la superficie y dejar una película opaca.
Jabón, detergente y agua dura
En el agua dura, los iones de calcio y magnesio reaccionan con las moléculas de jabón y forman un residuo insoluble. Eso consume el jabón antes de que pueda rodear la grasa, así que el lavado es menos eficaz. Los detergentes sintéticos están diseñados para seguir funcionando en agua dura, por eso son habituales en lavadoras y lavavajillas.
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