Sólidos y líquidos — Química, 4–6 años
Algunos materiales mantienen su propia forma, mientras que otros fluyen y toman la forma de su recipiente. Esto nos ayuda a entender y manejar cosas conocidas, como piedras, agua y zumo.
Forma y flujo
Un sólido, como una piedra o un bloque de madera, mantiene su forma cuando lo pones sobre una mesa. Un líquido, como agua o leche, fluye y se extiende, por eso toma la forma del vaso o cuenco que lo contiene. Un líquido se puede verter; un sólido normalmente se puede coger como una sola pieza.
¿Por qué distinguirlos?
Necesitamos saber si algo se quedará donde lo ponemos o si correrá y se extenderá. Ese problema importa al transportar agua, apilar bloques o elegir un recipiente. Las personas lo aprendieron al verter, inclinar y apilar materiales conocidos, observando las distintas maneras en que se movían.
Ejemplo: tres recipientes
1. Pon una cucharada de agua en un cuenco ancho: se extiende por el fondo. 2. Vierte la misma agua en un vaso alto: queda con una forma estrecha y más alta. 3. Pon un cubo de madera en cualquiera de los recipientes: sigue siendo un cubo. 4. El agua es un líquido; el cubo es un sólido.
La trampa del polvo
Un montón de harina o arena puede fluir, por eso puede parecer un líquido. Es una idea comprensible porque el montón cambia de forma al inclinarlo. Pero cada grano es un sólido diminuto; el montón entero está formado por muchos sólidos que se mueven juntos. Observa un grano y también el conjunto.
Dónde ayuda
Esta diferencia ayuda a elegir el recipiente adecuado y a mover las cosas con seguridad. El agua va en una botella con tapón, mientras que los bloques pueden ir en una caja y apilarse. Los cocineros vierten leche, los constructores apilan ladrillos y los jardineros riegan plantas; cada tarea depende de cómo se mueve un material.
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