Disolución — Química, 7–10 años
Cuando una sustancia se disuelve, se reparte por un líquido de forma tan uniforme que ya no vemos trozos separados. No ha desaparecido.
¿Adónde fue el azúcar?
Disolver significa que partes diminutas de una sustancia se reparten entre las partículas de un líquido. La sustancia sigue allí, aunque nuestros ojos ya no distingan sus trozos. Remover y calentar suelen acelerar la disolución, pero no crean ni destruyen la sustancia.
¿Por qué aprender sobre la disolución?
Era necesario mezclar medicamentos, sabores y productos de limpieza de manera uniforme, sin grumos en el fondo. Entender la disolución ayuda a predecir si un polvo se repartirá en agua y cómo acelerar el proceso. También explica por qué, al añadir cada vez más sustancia, puede quedar una parte sin disolver.
Azúcar en agua
1. Pon 200 mililitros de agua en un vaso. 2. Añade una cucharadita de azúcar y remueve. 3. Los cristales se hacen más pequeños y dejan de verse, mientras el agua sabe dulce: el azúcar se ha disuelto. 4. Añade cuatro cucharaditas más; si quedan cristales en el fondo, el agua no puede disolver las cinco a esa temperatura.
Disolver no es derretir
Es razonable llamar “derretido” al azúcar en agua, porque los cristales desaparecen y la bebida se vuelve líquida. Pero derretirse es un cambio causado por el calor, de azúcar sólido a líquido. Al disolverse, el azúcar se reparte por el agua; probarla o evaporarla muestra que sigue allí.
La disolución en la vida diaria
La disolución ocurre cuando la sal se reparte por la sopa, el azúcar se mezcla con el té o una bebida en polvo queda uniforme. Es importante porque cada cucharada o sorbo debería tener una mezcla parecida. No significa que todo se disuelva en cualquier líquido: por ejemplo, el aceite forma una capa separada en el agua.
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