Replicación del ADN: copiar la información genética — Biología, 14–17
Antes de dividirse, una célula tiene que hacer una copia fiable de su ADN. La replicación explica cómo se copia, se revisa y se reparte una molécula larga entre dos células nuevas.
Una copia hecha a partir de dos cadenas antiguas
La replicación del ADN empieza cuando las dos cadenas se separan, como una cremallera que se abre. Cada cadena antigua guía la construcción de una cadena nueva, de modo que cada molécula tiene una mitad antigua y otra nueva. Así, la célula transmite las mismas instrucciones al dividirse.
Por qué las células necesitan una copia
Una célula que se divide produce dos células hijas, pero su ADN no puede partirse simplemente por la mitad: cada hija necesita todas las instrucciones. La replicación resuelve este problema antes de la división. También permite revisar errores, porque una base cambiada puede alterar una proteína después.
Seguir una secuencia corta
Toma una cadena de ADN con la secuencia A–T–G–C. Al copiarla, A se empareja con T, T con A, G con C y C con G. La nueva cadena complementaria es T–A–C–G. La cadena original y esta nueva forman una molécula de ADN, mientras la otra cadena antigua guía una segunda copia.
«La célula copia las dos cadenas desde cero»
Es lógico imaginar dos moléculas de ADN completamente nuevas, construidas por separado, porque el resultado parece ser ese. Pero las cadenas antiguas no se desechan: cada una sirve de molde. Esto importa al seguir mutaciones, porque un error aparece primero en una cadena recién construida.
Copias en medicina y ciencias forenses
La replicación del ADN participa en la cicatrización: las células cercanas a una herida se dividen y cada célula nueva recibe un genoma. Los laboratorios también usan sistemas de copia para obtener muchas moléculas y analizarlas. Las copias por sí solas no demuestran quién causó un hecho, pero pueden aportar pruebas si se interpretan con cuidado.
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