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La respiración lleva oxígeno al cuerpo — Biología, 7–10 años

Cuando inspiramos, el oxígeno entra en los pulmones y después en la sangre. Cuando espiramos, sale dióxido de carbono. Este intercambio ayuda a las células a obtener energía de los alimentos.

El aire llega a los pulmones

Respirar es más que hacer entrar y salir aire por la nariz o la boca. Los pulmones tienen muchos espacios diminutos llenos de aire y rodeados de vasos sanguíneos. Allí el oxígeno pasa a la sangre y el dióxido de carbono sale para ser expulsado.

¿Por qué necesitan oxígeno las células?

Las células necesitan energía para mover, hacer crecer y reparar el cuerpo. Obtienen mucha de esa energía usando oxígeno para descomponer nutrientes de los alimentos. La respiración lleva oxígeno a las células y retira el dióxido de carbono producido durante ese trabajo.

Ejemplo: después de correr

Corre durante un minuto y observa tu respiración. Los músculos de las piernas trabajan más, así que sus células necesitan más oxígeno y producen más dióxido de carbono. El cerebro hace que respires más deprisa; los pulmones captan más oxígeno y eliminan el dióxido de carbono extra.

Trampa: respirar solo consiste en recibir oxígeno

Como el oxígeno es importante, es natural fijarse solo en inspirarlo. Pero espirar es igual de importante: elimina el dióxido de carbono, un gas de desecho producido por las células cuando trabajan. Si se acumulara, el cuerpo no funcionaría bien.

La respiración en la vida diaria

Los atletas observan la respiración porque los músculos necesitan más oxígeno durante el ejercicio. Los médicos miden la respiración para comprobar los pulmones, y los inhaladores pueden ayudar a algunas personas a mover el aire con más facilidad. El aire limpio importa porque los pulmones intercambian gases con el aire que nos rodea.

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