Debate y Discutir Bien
Diez temas, en orden: cómo construir un argumento y, después, cómo ser alguien con quien da gusto discrepar. Qué Es una Afirmación · Pruebas · La Versión Más Fuerte · Falacias Lógicas · La Refutación · Cambiar de Opinión · Discutir Con Quien Quieres · Mala Fe · Formatos · Ganar o Tener Razón.
De 14 a 16 años
Qué hay dentro
Qué Es una Afirmación — la frase con la que alguien puede discrepar
La mayoría de las discusiones que no llegan a ningún sitio nunca tuvieron una afirmación dentro — solo un estado de ánimo estirado durante varios minutos. Una afirmación es una frase que otra persona podría rechazar, y esa posibilidad de rechazo es lo esencial. Antes de defender nada, comprueba que hay algo ahí que defender.
Pruebas — qué cuenta de verdad como apoyo
Apoyar no es lo mismo que repetir tu frase con más firmeza. Las pruebas son todo lo que seguiría ahí si cambiaras de opinión — un recuento, un registro, un documento, una medición que otra persona pudiera repetir. Aprender qué tipos son fuertes, y cuáles solo lo parecen, es la mayor parte del trabajo.
La Versión Más Fuerte — responde al mejor argumento, no al peor
Antes de responder a alguien, repítele su argumento — y dilo mejor de lo que lo dijo él mismo. Si asiente y te dice "sí, es exactamente eso", te has ganado el derecho a contestar. Esto es justo lo contrario de un hombre de paja, y es la única jugada que cambia la temperatura de una discusión.
Falacias Lógicas — las jugadas que solo parecen razones
Una falacia es una jugada que hace el trabajo de una razón sin serlo. La mayoría de quienes las usan no están siendo astutos; cogieron el hábito en otras discusiones y nadie les señaló nunca los nombres. Aprender los nombres sirve en las dos direcciones — para verlas en los demás y para pillarlas en tus propios borradores.
La Refutación — responder a lo que se dijo de verdad
La mayoría de las discusiones no se ganan ni se pierden — se fallan, porque dos personas responden a cosas que la otra nunca dijo. Refutar es la habilidad de acertar en la afirmación que tienes delante y mostrar por qué no se sostiene. Va mucho más de escuchar con precisión que de hablar rápido.
Cambiar de Opinión — la jugada que cuenta como victoria
Cambiar de opinión delante de alguien parece perder, y es casi justo lo contrario. Entraste en la conversación con una idea y sales con otra mejor, que es lo único que una discusión debería producir. Quien hace esto abiertamente suele ser aquel con quien los demás más quieren discutir.
Discutir Con Quien Quieres — la gente de la que no te puedes marchar
Con un desconocido en internet puedes cerrar la pestaña. Con tu madre, tu hermano o tu amiga de siempre mañana igual tienes que desayunar con ellos, y eso cambia para qué sirve una discusión. El objetivo deja de ser ganar y pasa a ser una respuesta común con la que ambos podáis vivir.
Mala Fe — cuando el otro lado no busca la verdad
Algunas conversaciones son dos personas intentando averiguar qué es verdad. Otras solo lo parecen. Distinguirlas pronto te ahorra horas que no recuperarás, y la señal no es la mala educación — mucha argumentación de mala fe es impecablemente educada.
Formatos — el debate como deporte de verdad
El debate competitivo tiene reglas tan precisas como las de cualquier deporte: tiempos fijos, papeles fijos, un jurado y un resultado. Los formatos se distinguen por cuánta gente habla, cuánto tiempo tiene y cuánto sabe de antemano. Aprender uno convierte el discutir de un estado de ánimo en un juego en el que puedes mejorar.
Ganar o Tener Razón — dos juegos, las mismas palabras
Cuando la gente discute pueden pasar dos cosas distintas, y usan exactamente las mismas palabras. Una es la persuasión: alguien en la sala cambia de opinión. La otra es la indagación: los dos acabáis más cerca de lo que de verdad es cierto. Se solapan mucho menos de lo que te gustaría, y el sentido de aprender esto es saber en cuál de las dos estás.
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