Límites del cuerpo — Bienestar, 4–6 años
Puedes notar qué resulta cómodo y decir lo que quieres o no quieres. Bienestar, 4–6 años.
Tu cuerpo es tuyo
Tu cuerpo es tuyo, así que puedes tener preferencias sobre el contacto, el espacio, la ropa y los juegos. Puedes decir «sí», «no» o «ahora no», y debes escuchar cuando otra persona diga lo mismo; un saludo puede ser una mano levantada en vez de un abrazo.
Por qué ayudan los límites
Las personas viven y juegan juntas, pero no todos los cuerpos quieren lo mismo. Unos límites claros ayudan a saber qué se acepta y qué no, reducen las sorpresas y facilitan pedir ayuda cuando un contacto, juego o situación parece incorrecto.
Elegir un saludo
En la puerta, la tía Ana abre los brazos para abrazar. Sam da un paso atrás y dice: «Hoy no quiero un abrazo, por favor. Saludaré con la mano». Ana se detiene, saluda con la mano y dice: «Está bien»; Sam eligió y Ana lo respetó.
Ser educado no significa aceptar
Un niño puede temer que decir que no sea de mala educación, sobre todo si la otra persona es mayor o conocida de la familia. Es una preocupación comprensible, pero ser educado no obliga a aceptar un contacto no deseado; puedes hablar con calma, alejarte y contárselo a una persona adulta de confianza si no paran.
Espacio en la vida diaria
Los límites ayudan al elegir un sitio, jugar a perseguirse, compartir una manta o decidir a qué distancia ponerse en una fila. Funcionan en los dos sentidos: pregunta antes de tocar el cuerpo o las cosas de alguien y acepta su respuesta sin intentar convencerle.
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