Usar una pausa para calmarse — Bienestar, 7–10 años
Una pausa breve puede crear espacio entre una reacción intensa y una acción. Respirar despacio, moverse o ir a un lugar tranquilo puede ayudar al cuerpo a calmarse lo suficiente para pensar.
Crear un poco de espacio
Cuando estamos alterados, el cuerpo puede acelerarse: el corazón late más fuerte, los músculos se tensan y los pensamientos corren. Una pausa intencionada deja que esas señales bajen, para ver opciones en vez de reaccionar automáticamente.
¿Por qué hacer una pausa primero?
En un momento de enfado o miedo, podemos elegir algo que resuelve un segundo pero crea un problema mayor, como empujar o decir algo cruel. Hacer una pausa no borra la emoción; protege a las personas mientras decidimos qué nos está señalando.
Tres respiraciones lentas
La pelota se le escapa a Sam y otro niño se ríe. Sam siente calor y quiere gritar. Apoya los dos pies, inspira suavemente contando hasta tres y suelta el aire contando hasta cuatro, tres veces; después dice: «No me gustó esa risa. Para, por favor».
La calma no es instantánea
Algunas personas esperan que una respiración haga desaparecer cualquier emoción difícil. Es comprensible: respirar es sencillo y los consejos suelen parecer soluciones rápidas, pero el cuerpo puede necesitar tiempo u otra pausa. Si respirar así resulta incómodo, para y elige movimiento, agua, silencio o ayuda.
Dónde ayuda esto
Una pausa puede ayudar antes de responder a una pregunta difícil, participar en un deporte, entrar en una sala ruidosa o resolver un desacuerdo. No sirve para ignorar una injusticia o un peligro; en esos casos, aléjate y avisa a un adulto de confianza.
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