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Reglas sociales y normas — Sociología, 7–10 años

Los grupos usan reglas y expectativas compartidas para que el comportamiento sea más predecible, pero no todas las reglas son justas ni merecen mantenerse.

Reglas compartidas

Una regla social es una expectativa sobre cómo deben comportarse las personas en una situación. Algunas reglas están escritas, como «llevar casco»; otras no, como esperar el turno para hablar. Las reglas se notan más cuando alguien las rompe, porque las demás personas reaccionan.

¿Por qué hay reglas?

Las reglas surgieron para que las personas pudieran organizarse, estar seguras y resolver desacuerdos. Una regla para hacer cola puede evitar empujones, y una regla de tráfico puede ayudar a desplazarse sin choques. Pero una regla también puede proteger más a un grupo que a otro, así que conviene preguntar quién la creó, a quién ayuda y si es justa.

La fila del tobogán

Cinco niños quieren usar el tobogán. Primero acuerdan formar una sola cola. Después, cada niño espera hasta que termina la persona de delante, así hay menos empujones y todos tienen un turno. Si uno se cuela, los demás pueden recordarle la regla. La regla resuelve un problema real: cinco personas no pueden deslizarse exactamente a la vez.

La trampa: todas las reglas son justas

Es comprensible pensar que una regla debe ser buena porque la usa un adulto, un profesor o todo un grupo. Las reglas pueden hacer la vida más tranquila, pero aun así pueden excluir a alguien o causar daño. Cumplir una regla y pensar si es justa son cosas distintas; hacer preguntas respetuosas puede ayudar a mejorarla.

Dónde lo encuentras

Encuentras reglas sociales en casa, en la escuela, en el transporte público, en los juegos y en internet. Cuando un grupo empieza una actividad, pregunta qué reglas mantienen a salvo a las personas, cuáles hacen justos los turnos y qué ocurre si alguien se equivoca. Así puedes seguir reglas útiles sin pensar que todas son inmutables.

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