Música y movimiento — Música, 4–6 años
La música puede sugerir una forma de moverse, y el movimiento puede ayudar a mostrar lo que oímos. Los niños exploran ese vínculo sin tener que copiar una única acción correcta.
Escuchar con el cuerpo
Cuando oímos música, nuestro cuerpo puede querer balancearse, caminar, girar o quedarse quieto. La música no obliga a hacer un movimiento concreto, pero su velocidad, forma y cambios pueden sugerir opciones. Moverse es una manera de mostrar lo que notamos en el sonido.
¿Por qué nos movemos con la música?
Mucho antes de que existieran las notas escritas, las personas usaban juntas la voz, los pasos y los gestos. Moverse ayudaba a los grupos a compartir acciones, celebrar y recordar canciones. Hoy el movimiento también hace activa la escucha: atendemos a qué cambia y cuándo cambia.
Mostrar dos sonidos
Escucha dos sonidos cortos. Para el primero, estira los brazos y gira despacio una vez. Para el segundo, da un paso pequeño y rápido y detente. Repite los sonidos y haz los mismos movimientos. Has hecho visibles dos sonidos distintos con tu cuerpo.
La confusión más común
Es razonable pensar que una música tiene un único baile correcto, porque algunas danzas tienen pasos enseñados. Pero el movimiento al escuchar puede ser personal y responder atentamente a la música. Dos personas pueden moverse de forma distinta y notar el mismo cambio.
Dónde se encuentran música y movimiento
La música y el movimiento se encuentran en el baile, los desfiles, los juegos y el ejercicio. Un grupo puede caminar al ritmo de un tambor, o los bailarines pueden cambiar de dirección cuando cambia la música. En la vida diaria, una canción también puede ayudar a moverse juntos en una celebración.
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