Proteger la audición — Salud, 11–13 años
La audición puede dañarse por sonidos demasiado fuertes, demasiado cercanos o demasiado prolongados. Conocer las señales de aviso ayuda a disfrutar de la música y de lugares ruidosos sin asumir riesgos innecesarios.
El sonido puede ser demasiado
El oído interno contiene pequeñas células que convierten las vibraciones en mensajes para el cerebro. Los sonidos muy fuertes pueden doblarlas o dañarlas, y no se reparan fácilmente. Proteger la audición significa bajar el volumen, alejarse, hacer pausas o usar protección auditiva.
Por qué importan el volumen y el tiempo
Cuanto más fuerte es un sonido, menos tiempo pueden soportarlo los oídos con seguridad. Un concierto, unos auriculares o una máquina quizá no duelan al principio, por lo que el problema es fácil de pasar por alto. La protección evita daños que se acumulan silenciosamente.
Un ensayo ruidoso
Maya toca la batería durante 90 minutos en una sala pequeña y después nota zumbidos. Primero, se lo dice al adulto responsable del ensayo. Luego se aleja de los altavoces y usa protección auditiva adecuada. También hace pausas en silencio y busca consejo médico si el zumbido o la audición apagada continúa.
«Si no duele, es seguro»
Muchas personas esperan a sentir dolor antes de protegerse los oídos. Parece lógico, porque el dolor suele avisar de un daño, pero la lesión auditiva puede empezar con zumbidos, sonidos apagados o ninguna sensación clara. Toma esas señales como motivo para bajar el volumen y descansar.
Música, deporte y máquinas
Esto importa en conciertos, fuegos artificiales, acontecimientos deportivos, talleres y al usar auriculares. Elige un lugar más tranquilo, mantén un volumen moderado y deja que tus oídos descansen en silencio. No tienes que evitar los sonidos; debes notar cuándo son demasiado intensos.
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