El ciclo del agua — Geografía, 11–13 años
El agua se mueve continuamente entre el suelo, el aire, los ríos, los mares y los seres vivos. El ciclo del agua conecta estos lugares y explica la relación entre la lluvia, las nubes y el agua que fluye.
El agua cambia continuamente de lugar
El Sol calienta el agua y una parte se convierte en vapor de agua invisible. El vapor sube, se enfría y forma pequeñas gotas en las nubes; después, el agua cae como lluvia o nieve. Puede infiltrarse en el suelo, llegar a un río o volver al aire desde las plantas y el agua superficial.
¿Por qué seguir el recorrido del agua?
Es importante saber de dónde viene el agua, adónde va y con qué rapidez vuelve. Esto importa al planificar el abastecimiento de agua potable, la agricultura o la protección frente a inundaciones. El ciclo es un modelo para seguir el agua, no un circuito perfecto que tarda lo mismo en todas partes.
Una gota sobre una ciudad
Imagina una gota en el mar. Paso 1: la luz solar la calienta y se evapora. Paso 2: el vapor se enfría y forma una nube. Paso 3: la gota cae como lluvia sobre una colina. Paso 4: corre hacia un arroyo, después un río, y finalmente vuelve al mar, lista para empezar otra vez.
La trampa: el agua no desaparece
Cuando un charco se seca, puede parecer que el agua ha desaparecido. En realidad, sus moléculas se han convertido en vapor y se han mezclado con el aire, por eso ya no las vemos. La misma idea explica por qué se seca la ropa mojada, aunque no parezca que el agua caiga.
El agua en decisiones reales
Una ciudad que planea un nuevo embalse estudia la lluvia, los ríos, el agua subterránea y la evaporación. Los agricultores usan el mismo razonamiento para decidir cuándo puede hacer falta regar. En una ciudad, cubrir el suelo con pavimento reduce la infiltración y hace que el agua de lluvia corra más deprisa, aumentando el riesgo de inundación.
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