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Reglas que protegen a las personas — Ética, 4–6 años

Algunas reglas no son solo órdenes. Evitan que las personas se hagan daño, se pierdan o se asusten, por eso las seguimos aunque prefiramos hacer otra cosa.

Las reglas tienen una función

Una regla de seguridad nos dice qué hacer para mantener a las personas a salvo. «Dar la mano cerca de la carretera» y «caminar dentro de casa» no quieren estropear el juego. Ayudan a ver el peligro antes de que haya problemas.

El problema que resuelven las reglas

Los niños pequeños son curiosos y rápidos, pero no siempre ven lo que puede pasar después. Las familias y las comunidades crearon reglas de seguridad después de que alguien se hiciera daño, se perdiera o se asustara. Una regla compartida permite actuar deprisa.

Cruzar la calle

El semáforo se pone en verde, pero la regla aún tiene pasos. Primero, Ana se detiene en el borde; después, coge la mano del adulto; luego miran y escuchan; por último, cruzan juntos. Los pasos hacen más seguro ese momento.

«No veo ningún peligro»

Un niño puede pensar que una regla no hace falta cuando todo parece tranquilo. Es comprensible: muchas veces el peligro aparece cuando ya es tarde. Una regla de seguridad también sirve en los momentos tranquilos, porque prepara para un cambio repentino.

Muchos lugares, el mismo propósito

Encuentras estas reglas en carreteras, piscinas, escaleras y tiendas. Esperar detrás de una línea o llevar casco puede parecer lento, pero protege a las personas que ves y a las que quizá no notes. Si dudas, pregunta a un adulto de confianza.

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