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Devolver lo que tomas prestado — Ética, 4–6 años

Entender que tomar algo prestado permite usarlo un tiempo, no ser su dueño, y devolverlo permite que el propietario lo use otra vez.

Tomar prestado es temporal

Cuando tomas algo prestado, su dueño te deja usarlo un tiempo, pero sigue siendo suyo. Lo cuidas y lo devuelves cuando acordaste o cuando terminas. Devolverlo dice: «Recuerdo que es tuyo y que puedes necesitarlo otra vez».

Por qué devolvemos las cosas

Si las cosas prestadas no vuelven, el dueño pierde una herramienta, un juguete o una posibilidad, y cuesta más confiar. La regla resuelve un problema práctico: varias personas pueden necesitar el mismo objeto en momentos distintos. Devolverlo y avisar si se pierde o se rompe permite seguir prestando sin fingir que no pasó nada.

El libro prestado

Luca toma prestado el libro de dibujos de Ana durante la tarde. Lo coloca en una estantería despejada, lejos del zumo y la pintura, y lo lee con cuidado. Antes de irse, revisa las páginas y se lo devuelve a Ana diciendo: «Gracias». Si se hubiera roto una página, se lo contaría y pediría ayuda a un adulto.

El error comprensible

Un error común es quedarse con un juguete prestado porque todavía te diviertes, u ocultar que se ha roto por miedo a meterte en problemas. Es comprensible: parar un juego decepciona y admitir un daño da miedo. Pero callar quita al dueño la posibilidad de elegir. Devuélvelo, explica lo ocurrido y deja que un adulto ayude.

Dónde aparece

Practicas esto con un libro de la biblioteca, una cera de un amigo, una pelota de un vecino o un abrigo prestado porque el tuyo está mojado. Los adultos hacen lo mismo con herramientas, llaves, libros y equipos. Devolver las cosas a tiempo ayuda a compartir sin perder de vista quién necesita cada una.

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