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Las palancas nos ayudan a mover cosas pesadas — Ingeniería, 4–6 años

Un pequeño empujón en el lugar adecuado puede mover algo mucho más pesado. Una palanca ayuda haciendo que nuestro empujón produzca un movimiento alrededor de un punto fijo.

Una palanca convierte un empujón en movimiento

Imagina una tabla apoyada en un bloque pequeño. Aprieta un extremo y el otro sube. El bloque es el punto de apoyo, y poner la mano más lejos de él puede hacer más fácil levantar algo.

¿Por qué usamos una palanca?

Las personas necesitaban levantar piedras, abrir tapas y mover objetos atascados sin tener músculos gigantes. Una palanca alarga el brazo del empujón, así que las mismas manos pueden mover una carga mayor, aunque esta recorra una distancia menor.

Levantar una caja de juguetes con una palanca

Pon una regla sobre un bloque pequeño, con una caja de juguetes en un extremo. Aprieta el extremo vacío a 20 centímetros del bloque y la caja sube. Coloca la mano a 40 centímetros y vuelve a apretar: el brazo más largo facilita levantarla, pero tu extremo se mueve más.

Una palanca no hace magia

Es tentador pensar que una palanca hace fácil cualquier objeto pesado. No crea fuerza: cambia fuerza por distancia. Si la carga es enorme, la palanca puede doblarse, romperse o seguir necesitando a más de una persona.

Palancas en herramientas cotidianas

Las tijeras, los abridores de botellas, las pinzas y un balancín usan el movimiento de una palanca. Sus formas colocan el punto de apoyo y las manos en posiciones útiles. Así puedes cortar, levantar, sujetar o equilibrar sin empujar directamente el objeto.

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