La retroalimentación ayuda a un sistema a mantener su objetivo — Ingeniería, 7–10 años
Un sistema puede medir lo que ocurre, compararlo con un objetivo y hacer un cambio útil. Ingeniería, 7–10 años.
Comprobar y ajustar
La retroalimentación consiste en usar información sobre el resultado para decidir qué hacer después. Un sistema comprueba qué cerca está de un objetivo y cambia su acción si hace falta. Es distinto de realizar una acción fija sin observar nunca lo que ocurre.
Por qué se necesitaba la retroalimentación
Una máquina o una persona no puede tomar una decisión perfecta una vez y esperar que las condiciones nunca cambien. Las habitaciones se calientan y enfrían, los niveles de agua suben y bajan y las ruedas de un robot encuentran superficies distintas. Los ingenieros añadieron sensores y reglas de control para detectar cambios y corregir el rumbo.
Mantener una habitación cerca de 20 °C
Fija la temperatura deseada en 20 °C. Un sensor mide 17 °C, así que la calefacción se enciende; después mide 20 °C, así que se apaga. Si la habitación baja a 19 °C, vuelve a encenderse. La medición es retroalimentación porque guía la acción siguiente.
El error comprensible
Es razonable pensar que medir basta: cuando conoces la temperatura, ya conoces el problema. Pero la información no cambia nada si el sistema no la usa para actuar. La retroalimentación necesita una medida, un objetivo con el que compararla y una respuesta relacionada con esa comparación.
La retroalimentación fuera de la escuela
Un robot aspirador puede detectar una pared y cambiar de dirección. La cisterna deja de llenarse cuando un flotador llega al nivel adecuado, y una cámara ajusta el enfoque cuando la imagen está borrosa. En cada caso, el sistema percibe un resultado y lo usa para cambiar lo que hace después.
Sigue explorando
Otros idiomas
Cargando MyLeoNes™…