Meteorización y erosión — Ciencias de la Tierra, 14–17 años
Las rocas pueden romperse donde están y después sus fragmentos pueden ser transportados a otro lugar. Estos dos procesos ayudan a formar suelos, valles y sedimentos a partir de paisajes sólidos.
Romper y después transportar
La meteorización rompe o transforma la roca donde se encuentra, por acción del agua, el hielo, los cambios de temperatura, las sustancias químicas o los seres vivos. La erosión retira y transporta ese material mediante agua corriente, viento, hielo o gravedad. Un acantilado puede meteorizase sin que sus fragmentos lleguen lejos.
Por qué cambian los paisajes
El problema es explicar cómo las montañas altas se hacen más bajas y cómo el material suelto llega a un río, a la costa o a una cuenca. Sin separar meteorización y erosión, es fácil pensar que la roca simplemente “se desgasta” de una vez. La diferencia muestra la ruptura y el viaje.
El recorrido de una piedra
Una grieta de una montaña se llena de agua. El agua se congela y se expande, ensanchando la grieta: eso es meteorización. Después, una tormenta arrastra un fragmento suelto a un arroyo; el arroyo lo lleva cuesta abajo y los golpes lo redondean. Ese transporte y desgaste son erosión.
No toda ruptura es erosión
A menudo se llama “erosión” a cualquier roca agrietada o desmenuzada. Es una confusión comprensible, porque ambos procesos hacen que el paisaje parezca desgastado. La pregunta clave es si el material se movió: romperse en el lugar es meteorización; ser transportado es erosión. Una misma piedra puede pasar por ambas etapas.
Costas, carreteras y suelos
Los ingenieros tienen en cuenta estos procesos al construir carreteras, puentes o casas cerca de laderas y costas. Los agricultores dependen de que la roca meteorizada se convierta en suelo, mientras quienes conservan el terreno intentan reducir la pérdida de suelo fértil. Las olas y los ríos cambian el paisaje, pero no toda variación necesita control humano.
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