Voz y sonido — Teatro, 4–6 años
Usar la voz y otros sonidos para que una historia se oiga y se entienda. Teatro, 4–6 años.
Qué hacen la voz y el sonido
En el teatro, la voz ayuda al público a saber qué está pasando. Puedes hablar fuerte o suave, rápido o despacio, y añadir sonidos como un golpe, un rugido o un suspiro. El sonido debe ayudar a la historia, no ser solo ruido.
¿Por qué cambiar el sonido?
En un escenario, las personas que miran pueden estar lejos, y una voz muy bajita puede perderse. El teatro nació de personas que contaban historias juntas, usando voces, palmas y canciones para que los demás siguieran la acción. Cambiar el sonido ayuda cuando las palabras no bastan.
Ejemplo: el cachorro perdido
Primero, di «¿Cachorro?» en voz baja mientras buscas. Después, llama «¡Cachorro!» muy fuerte, porque el personaje está preocupado. Luego haz tres golpecitos de arañazos en la puerta y espera. El público entiende que el cachorro puede estar allí antes de abrirla.
La trampa del sonido
Un error frecuente es gritar todas las frases porque parece que así la actuación será más fuerte. Es una elección comprensible: los sonidos fuertes se notan mejor. Pero, si todo suena fuerte, nada muestra un cambio y el público puede dejar de escuchar.
Dónde sirven los sonidos
El sonido ayuda en un teatro de títeres, en un corro de cuentos o en una tienda de mentira. Una campana puede indicar que la tienda está abierta, y una voz suave puede invitar a alguien a acercarse. Fuera del teatro, también cambiamos la voz para hacer más claras las instrucciones, historias y advertencias.
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