Interpretar un personaje — Teatro, 4–6 años
En el teatro, un niño puede fingir ser otra persona o cosa y mostrarlo con movimientos, palabras y sonidos. El niño sigue siendo él mismo, mientras el público sigue el juego imaginario.
Un personaje es alguien que muestras
Cuando interpretas un personaje, muestras quién o qué finges ser. Caminar despacio puede mostrar un oso cansado, y una voz muy pequeña puede mostrar un ratón. No necesitas un disfraz: tu cuerpo, tu voz y tus decisiones cuentan la historia al público.
Por qué el juego imaginario necesita decisiones
Un juego imaginario se entiende mejor cuando todos saben quién representa cada jugador. El problema aparece al jugar juntos: si todos se mueven y hablan igual, cuesta ver la historia. Elegir una característica clara da forma al personaje.
Ejemplo: un gigante ventoso
Primero, elige el personaje: un gigante que tiene mucho frío. Después, ponte muy alto y da pasos lentos y pesados. Luego frótate los brazos, tiembla y habla con voz grave: «Brrr, ¿dónde está mi cueva caliente?». Así el público ve al gigante sin un disfraz enorme.
La trampa: copiar una imagen
Un niño puede pensar que un personaje solo funciona con la ropa adecuada o una voz perfecta. Es una idea razonable, porque los libros y las películas suelen mostrar personajes con disfraces especiales. En teatro, un movimiento, sonido o forma de andar puede bastar para saber quién eres.
Dónde ayudan los personajes
Las personas usan personajes para contar historias en un escenario, una película o con marionetas. Fingir también puede ayudar a practicar una situación real, como pedir ayuda o recibir a un amigo nuevo. La imaginación permite probar otro punto de vista con seguridad, sin decir que es real.
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